El ritual de sanación de Edward Sharpe and the Magnetic Zeros

//El ritual de sanación de Edward Sharpe and the Magnetic Zeros

La última vez que pisaron suelo chileno fue en el Parque O’Higgins, a pleno sol, cuando se presentaron en la primera edición de Lollapalooza en nuestro país. Era una banda en el centro del lineup, y que no muchos conocían como ahora.

En esa época, dentro de La Cúpula; en esta ocasión, como uno de los estelares del festival Fauna Primavera. Con su energía característica, Alex Ebert llegó saltando al escenario, para interpretar inmediatamente “40 Day Dream”, uno de sus éxitos más característicos.

Inmediatamente, el personaje de Edward Sharpe -creado por Ebert y que vino a la Tierra para sanar y  salvar a la humanidad-, se hizo presente en cada acorde de las canciones que fueron saliendo de forma improvisada. No hubo un setlist claramente definido, y tampoco un guión.

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El vocalista rompió todos los protocolos saliendo al público, para tomar cerveza, pisco y otros tragos ofrecidos por la multitud, por donde se movió gran parte de la segunda canción. Después, los que armamos el repertorio fuimos nosotros. “¿Qué canción quieren oír? ¡Dígannos ustedes!”, decía, mientras todos vitoreaban y lanzaban nombres. “Home” fue la más pedida.

Luego, vino el ritual de sanación: Alex le entregó el micrófono a la primera fila, para que todos cantaran, habiendo incluso algunas improvisaciones (tanto en inglés como en español). Uno de los fans incluso tuvo la suerte de subir al escenario, luego de haberse quedado fuera de Lolla 2011, con todas las ganas de verlo.

Lo que pasa con Edward Sharpe and The Magnetic Zeros es mágico. No estás viendo un show, sino que formas parte de él. La banda perfectamente puede estar formada por uno o varios amigos o cercanos, y el vocalista es como el partner “bueno para el leseo” que siempre te acompañó en los carretes.

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Gritos, melodías y todas las letras de los temas más conocidos -y también el más reciente No Love Like Yours-, hicieron que estuviéramos dentro de un ritual de sanación que nos dejó a todos con el corazón un poco más liviano. Es increíble la energía transmitida hacia la cancha, tanto así que cuesta describirlo.

El cierre no pudo ser más perfecto. Casi como una bendición antes de irse, “Om Nashi Me” empezó a sonar de a poquito, dejando a todos en la cima. Un show que no se iguala a ningún otro visto en el festival, y que difícilmente podrá repetir el efecto que dejó en el público.

Fotos: Jennifer Ramos

By | 2016-11-18T13:50:29+00:00 November 16th, 2016|En Vivo| Comments